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sábado, 23 de mayo de 2015

Rudimiento.

CAPÍTULO I
RUDIMENTO

La vida comienza con nuestra mente en blanco y la mayoría del tiempo así permanece; como cuando nos hacen una pregunta importante o nos dicen la típica frase “cuéntame sobre ti” y olvidamos el idioma que manejamos, olvidamos que podemos pronunciar  fonema alguno.  Mas sin embargo, existen momentos que quisiéramos obviar y hacer como si nunca pasaron pero tratando de olvidar los sólo conseguimos  adherir los  aún más a esa telaraña viscosa, al parecer hecha de algodón de azúcar que solemos llamar “mente”;  es dulce y aun así, cuando éramos niños -más que todo a las niñas- se nos quedaba en el cabello y nuestra madre su cara fruncía y trataba de quitarla pero ésta era fuerte y se regaba más, lo cual dificultaba su extracción. Así son los pensamientos indeseados, tratas de suprimirlos  y renuentes luchan por un lugar en la autopista de los sueños.

  Y nada ayuda… nada ayuda cuando hasta el simple rose de la brisa en tus mejillas te recuerda que él respiraba ese aire. Hay que ser fuertes, ducharse y no quedarse en la cama como si la vida se detuviera a esperar que todo recobre su lugar y sentido. 
Me hace recordar esto a lo que llamamos “amor”  y…  ¿qué es el amor?  Es estar pendiente de esa persona, ayudarla en lo que puedas, olvidarte de lo que sientes y tratar de que esté feliz… ¿En serio? Eso parece más agotador que un trabajo de 18hrs continuas. En realidad es uno de los pocos sentimientos creo, que no se puede definir con palabras; simplemente es la mucosa en tus pulmones que no te deja respirar;  lo que te hace colocar esa mirada acosadora sobre la otra persona cuando la ves y comienzas a experimentar un vacío y un dolor en tu pecho como si desceparan tu corazón del mediastino.  El amor si me lo preguntan, nos vuelven, literalmente, personas de mentes atrofiadas; hay momentos  en lo que nos sentimos plenos, vivaces y con ganas  de vivir una vida alocada en conjunto a esa persona, claro está; como también hay días –en el caso de las mujeres debe ser las hormonas- hacemos drama de la nada, tanto en los hombres como en las mujeres nuestro nivel de tolerancia, en esos  instantes es cero, y si no tenemos algo que refutar comenzamos a fisgonear el pasado y sacar en cara todo aquello que habíamos  erradicado sin razón alguna. Pero… ¿qué sería el amor sin esas pequeñas discusiones tontas? Cuando en medio de la disputa miras su rostro y en sus ojos se refleja su inmensa… idiotez, que ya perdió el hilo de la conversación y ni tiene idea de que dice pero sigue en marcha su habladuría, pero sonríe e irradia todo el espacio y no puedes evitar mantener amarrados los sentimientos y se “soluciona” todo… de momento.  El amor mis queridos amigos, es una locura.


 Citando a Raymond Carver, “¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?”.  Cuando creemos estar enamorados de una persona es inevitable quedarse callado –por lo menos en mi caso-, y existen muchas personas que cuando conocen una nueva persona y se sienten ilusionados, pasan, literalmente, hora y horas hablando acerca de esa persona; pero el silencio surge cuando le queremos comentar a nuestra familia sobre lo excepcional que te resulta tu nueva pareja y, si tú lo crees así ¿por qué sentimos aprensión al comunicarle esto a un ser allegado?  

jueves, 21 de mayo de 2015

Fortuna.


  Espero que al abrir mi galleta de la fortuna, este tu nombre... así sabré que no es coincidencia el que estemos juntos.